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Team Rubio y la unión de un país

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En mi país todo lo vivimos con el doble de apasionamiento e intensidad que en cualquier otra parte del mundo. Se viven momentos socioeconómicos muy difíciles en la Isla, pero siempre hay algo que nos ha unido como nación y como gente: el deporte. Aunque en Puerto Rico solo habitamos 3.5 millones de personas, deportivamente somos lo que se podría considerar una potencia o al menos un país que a pesar de su tamaño produce una inmensa cantidad de atletas de calibre y fama mundial. Somos ese pequeño terruño que vio nacer a Roberto Clemente, Tito Trinidad y Mónica Puig.

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Los Nuestros (au.sports.yahoo.com)

Este mes de marzo, el Clásico Mundial de Beisbol acaparó las portadas de los principales diarios del país. Nuestro equipo partía a representarnos y como símbolo de unión y deseo de ganar el “Oro”, todos los jugadores se tiñeron sus pelos y barbas de rubio. Fue ese gesto que desencadenó un fenómeno, tal vez, nunca antes visto. En tiempo récord se agotó todo tipo de mercancía de nuestro Equipo Nacional, gorras, camisetas, jerseys, banderas y por supuesto ¡los tintes rubios!. En el supermercado, en el puesto de gasolina, en el centro comercial, en las escuelas y hasta en las iglesias, ¡en todas partes habían rubios!.

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Yadier Molina (Getty Images)

La solidaridad y muestras de apoyo a nuestro #TeamRubio, fue uno de los momentos más bonitos que nos han unido como pueblo. Sentir la alegría de la gente en la calle y escucharlos hablar con el pecho inflao’ por los logros de nuestros muchachos, más de una vez dibujó una sonrisa automática en mi rostro. La capacidad de unir a un país que en la actualidad enfrenta grandes retos, no es tarea fácil. Sin embargo, un grupo de jibaritos con bate y bola en mano, lograron la encomienda de que por dos semanas, el Sol brillara un poquito más fuerte en Borinquén.

Estas semanas de beisbol se vivieron con gran intensidad y expectativa entre los isleños. Los boricuas marcharon invictos hasta el juego final, sacando del medio a equipazos de la talla de Holanda, República Dominicana y Venezuela. En todos los programas deportivos a nivel mundial hablaban de #LosNuestros, de su desempeño y de la nueva camada de jugadores que llevaban en su pecho la hermosa monoestrellada. Al final del día, nuestro invicto cayó en el juego final ante Estados Unidos y nos quedamos una vez más con el Sub Campeonato Mundial de Béisbol. Como país, como fanáticos, como apasionados del deporte, nos dolió la blanqueada americana. Pero fue precisamente en ese momento de celebración del equipo estadounidense, que entendí que la herida deportiva era menos dolorosa, cuando en mi mente repasé los momentos de unión y alegría que nos trajo una “simple” bola de béisbol.

El movimiento de teñirse el cabello de rubio, que muchos en el comienzo criticaron, se convirtió en ese detalle que nos caracterizó a nivel mundial. En las escuelas de la Isla hicieron banderas humanas, videos de apoyo a nuestro equipo y hasta permiso le dieron a los estudiantes de ser rubios por unos días. Noche tras noche, Puerto Rico se paralizaba frente a sus televisores para enviarle buenas vibras a esos rubios, que orgullosamente se daban palmadas de emoción en el pecho, que leía Puerto Rico, cada vez que anotaban una carrera.

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Francisco Lindor (Getty Images)

Tomemos unos minutos para reflexionar, Puerto Rico, como sociedad, ganó algo más valioso que ese bello trofeo que tanto anhelábamos. Este equipo logró unir a un país de Mayagüez a Vieques, de Arecibo a Ponce, de San Juan a Guayama y de Lajas a Fajardo. Lograron unir a todos los boricuas en el exterior que orgullosamente publicaban sus fotos con las camisetas rojas desde cualquier parte del mundo donde estuvieran. La criminalidad y la tasa de suicidios mermó considerablemente. La alegría, el buen humor y la actitud positiva del pueblo se notaba donde quiera que ibas. El tema del momento era el béisbol, y fue por esas dos semanas que olvidamos lo que nos separaba y recordamos lo que nos unía. ¿Y qué es lo que nos une? La identidad puertorriqueña, el amor por nuestra patria, el color de nuestra cultura, el orgullo por nuestra bandera, la alegría de donde quiera que vayas y te pregunten de dónde eres exclames sin ocultar “el guille”, “¡Yo soy de Puerto Rico!”.

Somos de la tierra de deportistas gigantes. Somos de la Isla de Roberto Clemente, de Tito Trinidad, de Mónica Puig, de José Juan Barea, de Carla Cortijo, de Ivan Rodríguez, de Roberto Alomar, de Yadier Molina, de Miguel Cotto, de Javier Culson, de Carlos Arroyo, de Hiram Bithorn, de Wilfredo Gómez, de Francisco Lindor, de Carlos Correa, del Dream Team de baloncesto en 1990, del Dream Team de béisbol en 1995 y de muchos deportistas más. Como amante de los deportes, todos los días celebro el deporte puertorriqueño y a aquellos atletas que todos los años salen al extranjero a representarnos con orgullo. Celebro a los atletas que han dicho que si a nuestra bandera y que han sudado la camiseta local, aquellos que en su momento no se hayan sentido orgullosos de sus raices, no los necesitamos. Hemos vivido momentos gloriosos y muy gratos deportivamente, y se que aún quedan muchísimos por disfrutar.

Mientras tanto, vivamos orgullosos de que en medio de tantas potencias mundiales, una islita en el Caribe siempre se hace notar. Y que nunca muera esa hermosa costumbre de gritar ¡puñeta, arriba Puerto Rico!, cuando el momento lo amerite. ¡Que vivan los nuestros, que viva el deporte!

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Colegio Piaget en Manati apoya a Los Nuestros (Ivette Sosa via Twitter)

Este escrito lo dedico con mucho cariño a nuestro Team Rubio y a todos los atletas que orgullosamente han representado a mi Puerto Rico. ¡Ustedes nos hacen brillar!

Monica Puig: La niña de oro

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“La tierra de Borinquén, donde he nacido yo…”, tarareaba frente al televisor, con la mano en mi pecho y lágrimas en mi rostro. Las emociones se apoderaban de mí en ese momento, fue precisamente ahí cuando entendí que ya no era una fantasía ni un sueño sin realizar, era real. Nuestra tenista, Monica Puig, ganaba la medalla de oro en las Olimpiadas 2016 en Río de Janeiro, Brasil. Es la primera medalla de una mujer puertorriqueña en los Juegos Olímpicos, y la primera medalla de oro de Puerto Rico en estos mismos juegos. La Isla entera se paralizó para poder celebrar este gesto histórico, uno que nadie creía sería posible lograr.

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Bernd Thissen/EPA

Monica Puig vio la luz por primera vez en un 27 de septiembre de 1993 en San Juan, Puerto Rico. Comenzó a entrenarse desde los 6 años en el tenis y su carrera despuntó oficialmente a los 14 años en categoría junior. Comenzó acumulando medallas desde muy jovencita, trabajando arduamente, sin cesar. En 2010 ganó la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Mayagüez, en 2011 plata en los Juegos Panamericanos, en 2012 su primer torneo de la Federación Internacional de Tenis en Francia, en 2014 campeona del Torneo de Strasburgo de la Asociación Femenina de Tenis y en 2016 medalla de oro en tenis femenino en las Olimpiadas. De menos a más, así ha ido la carrera de Monica, siempre representando los colores patrios y recordándole a todos que viene de una pequeña isla 100 x 35 en el Caribe, Puerto Rico, también conocida como Isla del Encanto.

Puerto Rico no es un país que sea reconocido como una potencia que produzca tenistas y por lo general no seguimos mucho el tenis. A nivel internacional nos conocen más por nuestros baloncestistas, peloteros y boxeadores. Nuestras tenistas mas conocidas anteriormente fueron Gigi Fernández(que decidió representar a Estados Unidos) y Kristina Brandi. Hasta que llegó una chica prodigiosa llamada Monica Puig y al menos a mí, me hizo cambiar mi visión del tenis, un deporte que no me apasionaba tanto como otros. Comencé a seguirla en sus competencias internacionales, a estar pendiente a sus partidos cuando jugaba por Puerto Rico, a seguirla en sus redes sociales, a dejarle mis pequeñas muestras de apoyo. Todo Puerto Rico vio un potencial enorme en esa chica desde el comienzo de su carrera y con su personalidad humilde y simpática, se ganó el cariño y la bendición de todo un país que comenzó con ella a disfrutar sus logros y su progreso mundial.

Monica llegó a las Olimpiadas con bajas expectativas, el Comité Olímpico ni los expertos vislumbraban que se ganaría una medalla. Ganar medalla en tenis es complicado en un panorama tan competitivo. Compiten 64 tenistas profesionales divididas en cuatro secciones, la sección de Monica tenía a 16 tenistas de la talla de Garbiñe Muguruza y Venus Williams. Las proyecciones de todos era que la ansiada medalla de oro se la disputarían las caballotas del tenis: Serena Williams, Angelique Kerber o Samantha Stosur. Nadie hablaba de Monica, era la #34 del mundo y con un resumé menos extenso que la mayoría de las tenistas con las que tendría que codearse, nadie contaba con ella, a nadie le quitaba el sueño esa joven de 22 años y 5’7″, estatura muy baja en el tenis. La boricua rompió todos los pronósticos y sus deseos de obtener una medalla olímpica fueron mayores que cualquier tropiezo que pudiera presentar en el camino, y tal como David derribó a Goliath, tuvo que acabar con varias gigantes para saborear el oro. En primera ronda, eliminó a la eslovena Polona Hercog(#93), en segunda ronda a la rusa Anastasia Pavlyuchenkova(#19), en tercera ronda sorprendió al mundo entero eliminando a la española y actual campeona del French Open Garbiñe Muguruza(#4), en Cuartos de Final venció a la alemana Laura Siegemund(#32), en Semifinal eliminó a la checa y doble campeona del Wimbledon Petra Kvitova(#14) y ayer 13 de agosto de 2016 completó la histórica gesta de la presea dorada, eliminando a la alemana Angelique Kerber, actual campeona del Australian Open y #2 en el ranking mundial.

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Javier Soriano/AFP/Getty Images

La Isla entera se paró frente a sus televisores y fueron testigos del momento deportivo más grande en la historia de Puerto Rico. Nuestro primer ORO olímpico, al fin podemos exclamar: ¡ORO QUE SABE A ORO!. Mientras Monica abrazaba la monoestrellada y realizaba la magnitud de su logro y mientras yo estaba tirada sobre mi cama bebiéndome las lágrimas de felicidad, escuchaba a mis vecinos gritar de alegría y celebrar juntos en unísono. Ahí entendí aún más la importancia del logro de Monica. No solo fue un logro personal, no solo fue un logro colectivo para Puerto Rico, más allá de eso fue una muestra sólida de unión y armonía, de un país que se encuentra en una difícil posición socioeconómica y que ha sufrido el éxodo de sus habitantes al frío del norte. La proeza de Monica, llenó a todo un país de alegría, felicidad, regocijo, satisfacción y sobretodo esperanza, siendo un ejemplo contundente de perseverancia, superación y tenacidad para nuestros jóvenes y niños, que son el futuro de Puerto Rico.

Gracias Monica, por demostrarnos que los sueños sí se hacen realidad. Gracias Monica, por hacernos creer y sentir el orgullo patrio una vez más. Gracias Monica, por demostrarle al mundo que no hay imposibles, que los números solo números son. Gracias Monica, por burlarte de la prensa internacional(¡saludos a Marca!) de la manera más bonita y elegante. Gracias Monica, por decirle que SÍ a tu país y representar a tu bandera con orgullo, sin la necesidad de traicionar tus colores ni tus valores, sin excusas, sin lamentos. La medalla llegó a la nuestra de manera natural, y son el fruto de muchos años de sacrificio y fuerte trabajo. Una historia de Cenicienta, en la que la nena “fea” se convirtió en cisne y los ojos del mundo estuvieron sobre ella cuando rompió todos los pronósticos y puso al mundo entero a googlear “Puerto Rico”. Gracias Monica por representar la unión latinoamericana, en un deporte que generalmente es dominado por europeos y anglosajones. Gracias Monica porque los ojos del mundo se posaron en Puerto Rico, y de ahora en adelante seguro que cuando viaje y diga que soy de esta islita, ya no solo me dirán “oh yeah Ricky Martin, Marc Anthony, Chayanne!”, también me dirán “oh yeah Monica Puig!”.

Simplemente, gracias Monica. Como amante del deporte, como mujer y sobretodo como puertorriqueña te agradezco que pusieras a sonar La Borinqueña ante millones de personas, que junto a ti sentimos los escalofríos de tu inmortal hazaña. Se que por muchos años más te veremos triunfar, y se que PICA POWER y PUIGNETA, seguirán siendo trending mundial. ¡Que viva Puerto Rico y Monica, nuestra eterna niña de oro, coño!

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Clive Brunskill/Getty Images

Capitanes y su huella en las Américas

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Desde 2007, Capitanes ha tenido una participación perfecta en la Liga de las Américas, el principal torneo de clubes de baloncesto en el continente americano. El equipo no ha fallado en representar internacionalmente a Puerto Rico, al pueblo de Arecibo, a su fiel fanaticada y al baloncesto puertorriqueño en general, aunque algunos no los apoyen porque sus apasionamientos con los equipos locales valen más que aceptar una representación internacional del “enemigo”.

Internacionalmente, Capitanes siempre ha aspirado a obtener el triunfo mayor, aunque se han quedado cortos de la meta. Algunas de sus mejores participaciones fueron en 2010, logrando el subcampeonato de América, en el 2013 lograron el muy respetable tercer lugar y en 2014 lograron entrar a Semifinales. Este año se eliminaron en primera ronda, a pesar de haber tenido un muy buen desempeño y el mismo récord positivo de los equipos de Venezuela y Brasil, 2-1. La cuestión se decidió por goal average, y me parece que unas técnicas les costaron la clasificación, pero ni modo, las páginas hay que pasarlas. La administración siempre ha puesto todo su esfuerzo, deseo y dinero, en que la participación se lleve a cabo, a pesar de que el equipo tiene varios factores en contra, como el hecho de participar con poca preparación previa, cuando aún no ha comenzado el torneo local, BSN. Sobre esto, se puede culpar a la Federación de Baloncesto de Puerto Rico, por tener un calendario de verano en contra de todas las ligas de Latinoamérica y de lo que FIBA estipula como ideal.

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Foto por capitanesdearecibo.net/ligaamericas.com

Para poder participar en un torneo de la envergadura de la Liga de las Américas, es necesario reunir unas características como club, que en BSN muy probablemente no todos los equipos pueden cumplirlas, ya sea por escasez de recursos o por desorganización, esa última característica que abunda tanto en el baloncesto local. Primeramente, una participación en un torneo de clubes, requiere una serie de gastos operacionales, hay mucho dinero de por medio, y siendo honestos no hay ningún otro apoderado que quiera invertir tanto en un equipo, porque la mayoría hace su trabajo viéndolo solo desde un punto de vista de ganancias para su bolsillo, sin nada que perder. Luis Monrouzeau, posiblemente pierde más de lo que gana, su visión de trabajo es el perfecto balance entre lo profesional y un pasatiempo, y parece regirse por un lema personal de que para cosechar hay que perder, económicamente hablando. Segundo, se requiere de una planificación y organización de altura. Por ejemplo, el BSN termina en julio, y ya desde septiembre Capitanes comienzan a trabajar en su próxima temporada y en su participación internacional, enumerando sus objetivos y metas. Justo despues de la Navidad, se reúnen a todos los jugadores y staff, y comienzan a practicar de acuerdo al plan trazado. Muchas veces cuando Capitanes ya ha comenzado de lleno su organización para el torneo local, hay equipos que todavía no se sabe quién los va a administrar o tienen tres jugadores confirmados en su roster, increíble pero cierto. Y tercero, se tiene compromiso, sentido de la responsabilidad y mucho, mucho, amor al arte. Todo eso es precisamente lo que ha convertido a la franquicia arecibeña en la más comprometida, dedicada y organizada de Puerto Rico. Como dicen por ahí, son clase aparte, grandes ligas.

En ediciones anteriores de la Liga de las Américas, llegaron a participar los equipos de Santurce y Ponce. Santurce estuvo en el 2007, lograron récord positivo y entrar a Cuartos de Final y nunca mas regresaron. Ponce participó en 2014, se eliminaron en primera ronda con récord negativo y tampoco regresaron. Creo que sus respectivos apoderados vieron la Liga de las Américas como una participación momentánea, que al no rendirle los frutos que esperaban, pues colgaron la toalla. En ese sentido, Capitanes hace la diferencia, al tal vez darle hincapié al hecho de representar a Puerto Rico a nivel internacional, y no necesariamente el buscar un beneficio extra, que no sea el dar a conocer al club y al Baloncesto Superior Nacional, fuera de la Isla. Aunque el BSN nunca lo he visto apoyar directamente la participación de Capitanes en este torneo, este año al menos a través de las redes sociales se mantuvieron activos y cubrieron el evento. Hay que reconocer que más allá del nombre Capitanes de Arecibo, en la página de FIBA Américas, la bandera al lado del equipo es la de Puerto Rico. O sea, el equipo mantiene su nombre local, pero representa a todo un país, y más aun cuando no hay representación puertorriqueña adicional. Así que el apoyo de todos, comenzando por la Federación y liga local, es vital, y no debería ni siquiera pedirse, sino darse de forma natural.

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Foto por capitanesdearecibo.net/ligaamericas.com

En la Liga de las Américas, Capitanes tiene un récord positivo en general. El equipo es el único en todo el continente en participar en todas las ediciones de la LDA consecutivamente. Arecibo mantiene compartido el récord de segundo lugar con más victorias en la LDA con UniCEUB de Brasil, con 25 cada uno. Y tienen un récord general positivo de 25-17, contra los mejores equipos de las diferentes ligas de América. Para todos los que dicen que no hay competencia, están muy equivocados. En la LDA participan equipos tan poderosos como los de la liga de Brasil, Argentina y Uruguay, que siempre vienen bien acoplados y con estrellas de renombre en sus planteles, los que siguen FIBA y no solo las liguillas de fantasía NBA, saben de lo que hablo. Otro dato importante, es que David Cortés, es el único jugador de Arecibo que ha dicho presente en todas las ediciones de la Liga de las Américas. Ese detallito debe alegrar a todos sus fans, pues David es super querido por todos, y se le considera un sinónimo de fidelidad a los colores amarillo y negro.

A través de las redes, vi a personas de otros pueblos y fanáticos de otros equipos, deseando el mal a Capitanes o burlándose el día de su eliminación. Los leí, no dije nada y me reí para mi misma, la verdad es que la cultura deportiva local trae consigo mucho cinismo deportivo. Estaba pensando en cuando comienza la Serie del Caribe, y de repente me vuelvo Cangrejera, India o Criolla, apoyando a los muchachos que con orgullo representan a mi país en esa competencia. Y pensaba “Contra, ¿por qué no todo el mundo ve más allá de la obsesión por un equipo local, por qué hay mezclar la gimnasia con la magnesia?. Para poder motivar a personas fuera de Arecibo y pueblos limítrofes, a apoyar este tipo de competencia, es importante que se recalque que el equipo va a representar dignamente a Puerto Rico, a todos por igual. Más allá de los colores, las ideas, los apasionamientos, los absurdos. Dejar de escudarse en el “bullying”, y fomentar la participación del equipo que diga presente, es importante para que en Puerto Rico crezca el interés por estas competiciones, que tan importantes son en el mercado deportivo europeo y sudamericano.

En fin, tengo que subrayar que Capitanes no es un equipo común, ya son considerados un club, en todo el sentido de la palabra, tienen cantera para el desarrollo de talentos a largo plazo y una visión/objetivos clarísimos, que van más allá de simplemente aspirar a quedarse con el torneo local. Hay que hacer un standing ovation a la gestión y entrega de la administración actual, comenzando por el apoderado Monrouzeau, y orar para que algún día se vean más equipos del BSN participando en la Liga de las Américas y menos equipos debiendo dinero a jugadores, por ahora es solo una utopía.

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Capitanes 2016 (capitanesdearecibo.net)

Sin Arecibo no hay BSN

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Si en Arecibo mencionas el nombre de Luis Monrouzeau, fácilmente se compara con que menciones a Wilkins en Mayagüez o a Tito en Cupey. No exagero. Monrouzeau es conocido en la Villa del Capitán Correa, como una especie de salvador, pues rescató la franquicia Capitanes BSN cuando tocó fondo y fundó la también franquicia de Capitanes LVSM, que en solo tres años de existencia ha logrado dos campeonatos y un subcampeonato. Bajo su mandato, el deporte en Arecibo ha prosperado y la revolución capitana que comenzó con unos juveniles Pachy Cruz y David Cortés en 2002, se vio realizada y fortalecida cuando acogió a la franquicia bajo su tutela. Su nombre puede causar opiniones divididas entre la fanaticada del baloncesto local, unos sentimos un gran aprecio por el y damos fe de su excelente calidad humana, otros lo tildan de codicioso y avaro, porque ha amasado una gran fortuna en largos años de trabajo y dedicación. De mi parte, la estatua de Cristobal Colón que ha sido colocada en el pueblo que me vio nacer, mejor debió ser la de Monrouzeau. Como dije anteriormente, no exagero.

Pero nada, como dicen por ahí, después de la tormenta, siempre sale el arcoiris. Esa frase se puede aplicar a los Capitanes, cuando a finales del 2007, luego de una temporada exitosa a nivel deportivo, pero desastrosa a nivel administrativo, fueron rescatados por el actual apoderado, el Sr. Luis Monrouzeau. En ese momento, los Capitanes navegaban bajo el mando del entonces apoderado William Vázquez, quien adeudaba enormes cantidades de dinero a los jugadores, tanto así que se consideró un receso del equipo, que fue fundado en 1946. Las finanzas del equipo estaban en el pico más bajo, no había rumbo administrativo y los jugadores por amor al deporte, aceptaban jugar sin sueldo. Y así con todo y lucha a puerta cerrada, llegaron a la final 2007, en la cual terminaron como subcampeones, en siete juegos, ante los Cangrejeros de Santurce. Al culminar esa temporada y con muchas heridas por sanar, aparece la figura de Monrouzeau, conocido en el pueblo de Arecibo por sus negocios en el campo de la salud.

En repetidas ocasiones, Monrouzeau ha dicho que nunca vislumbró comprar a los Capitanes, pero como arecibeño y fanático del equipo, terminó asumiendo la responsabilidad del mismo, saldando deudas y fomentando una nueva filosofía administrativa, que le ha dado tanto éxito al conjunto amarillo. El mismo año que tomó las riendas del equipo, Monrouzeau vio a sus Capitanes coronarse como los Campeones del BSN 2008 en una reñida final ante los Gigantes de Carolina, que me la sufrí y me la disfruté al máximo. A mi entender, fue en ese mismo momento, que los Capitanes se catapultaron como el equipo más poderoso y consecuente de la década del 2005-2015. En 2009, fallamos en avanzar a la Final, pero el 2010 sirvió como el plato de la venganza, en donde la fanaticada vio a sus Capitanes proclamarse campeones bajo una lluvia de sillas y botellas, en un decisivo séptimo juego en el Coliseo Rubén Rodríguez de Bayamón. Le siguió el éxito del 2011, donde se sintió la algarabía de ganar el campeonato frente a los eternos archirrivales, Piratas de Quebradillas. En 2012, 2014 y 2015, Capitanes llegaron una vez más a la final, sin poder alcanzar el trofeo campeón, pero si con la satisfacción de tener un equipo contendor que cuando se mencionan las palabras “campeonato” o “final”, la gente automáticamente piensa en Arecibo. El 2013 fue un año difícil para la franquicia, el equipo nunca arrancó y falló en lograr un espacio en las Semifinales, pero en contraste con otros equipos de la liga, Monrouzeau y compañía trabajaron para reagruparse y realizar ajustes, que nos dieron éxito en las siguientes dos temporadas.

Luis Monrouzeau (Foto por Primera Hora)
Luis Monrouzeau (Foto por Primera Hora)

No es hasta inicios de octubre, que se anuncia el aparente deseo del apoderado de vender la franquicia de los Capitanes a un grupo de abogados. La noticia cayó como balde de agua fría a la mayoría de los seguidores de los actuales subcampeones. Otro sector de la fanaticada vimos venir la movida, y supimos mantener la compostura durante la controversia. La semana pasada en entrevista con un rotativo local, Monrouzeau expresó que no llegó a un acuerdo con los compradores, y que vislumbraba el receso como una opción a miras del 2016. Las masas comenzaron a opinar a traves de las redes sociales, los comités de odio parecían alegrarse hasta que les tocó aceptar una realidad. Arecibo es indispensable para que la liga sobreviva.

Es bien sabido que la llegada a la Presidencia del BSN de Fernando Quiñones, mano derecha del Lic. Carlos Beltrán, no fue tomada de buena manera por Monrouzeau. El votó en contra de Fernando y favoreció la presidencia a Ricardo Carrillo, quien recibio tres votos, contra 8 de Quiñones. A mi entender, la llegada al poder de Quiñones es absurda, pues si Beltrán salió del organismo por presiones externas en contra de su presidencia, su mano derecha debió retirarse de la contienda y lavarse las manos, porque sobre sus hombros pesan las mismas controversias que sobre el ex presidente. Como parte de su política de responsabilidad, Monrouzeau pidió al BSN evidencia de sus estados financieros y le fueron denegados. Esto con todo derecho, provocó frustración y disgusto en la administración arecibeña, y se acogió la posibilidad el receso como método de protesta.

Antes de la llegada de Monrouzeau y del campeonato 2005, Arecibo fue un “mercado pequeño”, como le llaman a las franquicias con menos presupuesto, razón que no debe exonerarlos de incumplir en sus contratos. Sobrevivimos a duras penas, pero el equipo nunca dijo no a su participación en el torneo, ha dicho presente de manera ininterrumpida. La realidad es que todos los apoderados deberian emular la inmensa gestión de Monrouzeau. Como siempre digo, hay muchos apoderados pero como él, ninguno. Arecibo es una de dos franquicias, que no le debe dinero a sus jugadores. En Arecibo se mantiene el Arecibo Basket Capitanes, un programa para el desarrollo de categorías menores. En Arecibo se invierte para que la bandera de Puerto Rico tenga representación en el torneo de clubes mas importantes de Latinoamérica, la Liga de las Américas. En Arecibo se trabaja para tener un equipo de alto nivel competitivo que aspire a campeonatos. En Arecibo la palabra conformismo está borrada del vocabulario deportivo, se trabaja fuerte y ha quedado demostrado. Tal vez si el BSN presionara a las demás administraciones a trabajar así, la liga no pasara por un momento difícil y tuviera un 10 en la escala de excelencia. Porque aunque nos traten de vender el BSN como la mejor liga de América, la organización en Argentina, Brasil, y el crecimiento de las ligas de Venezuela y Uruguay, se han encargado de opacar su prestigio.

Siempre me ha sorprendido el hecho de que mucha gente sintiera apatía por el trabajo realizado en Arecibo. He leído y escuchado personas comentar “ya era hora de que se fuera”, “solo ha dañado a la liga” o “por su culpa el tope salarial a jugadores aumentó”. Pensamientos de esa naturaleza me hacen analizar como la propia liga se ha encargado de que se piense así en vez de elogiar el buen trabajo y emular a los demás apoderados a trabajar por esa misma línea. Un trabajo de ese nivel, ha estado manteniendo al BSN con un gran porciento de sus ingresos, siempre siendo uno de los primeros tres equipos con mayor apoyo del público, sólo en la taquilla. Con mas trabajos de ese nivel, se ahorrarían muchos de los dramas y papelones que pasan año tras año relacionados al mal manejo dentro del BSN.

Como apasionada del baloncesto, me preocupa que a la liga local de baloncesto le suceda lo mismo que a los dinosaurios. Que se extinga. Pero contrario a los dinosaurios, las catástrofes financieras y la mala administración pueden evitarse mas fácil que el impacto de un asteroide. Para ello hay que trabajar. Y hay que confiar plenamente en líderes como Luis Monrouzeau, que desean una liga transparente, con salud financiera y con planes a largo plazo, por el bien del deporte #1 en la Isla. A la alta cúpula del BSN se les está cayendo la casa encima, pero ninguno parece reaccionar para sacarlos de la agonía. Si no despiertan, terminarán como la Liga de Béisbol Profesional y como el Voleibol Superior Masculino, que han visto la amenaza de merma en sus ligas hacerse realidad.

La verdad es que siendo o no siendo fanático capitan, hay dos realidades que deben asumirse. La primera, hay que celebrar el compromiso de Monrouzeau en el mantenimiento y crecimiento de la liga local, ha hecho de todo por salvar una liga en decadencia. Y la segunda, corta y sencilla, sin Arecibo no hay BSN.

(Foto por metro.pr)
(Foto por metro.pr)