Olimpiadas Rio 2016

Monica Puig: La niña de oro

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“La tierra de Borinquén, donde he nacido yo…”, tarareaba frente al televisor, con la mano en mi pecho y lágrimas en mi rostro. Las emociones se apoderaban de mí en ese momento, fue precisamente ahí cuando entendí que ya no era una fantasía ni un sueño sin realizar, era real. Nuestra tenista, Monica Puig, ganaba la medalla de oro en las Olimpiadas 2016 en Río de Janeiro, Brasil. Es la primera medalla de una mujer puertorriqueña en los Juegos Olímpicos, y la primera medalla de oro de Puerto Rico en estos mismos juegos. La Isla entera se paralizó para poder celebrar este gesto histórico, uno que nadie creía sería posible lograr.

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Bernd Thissen/EPA

Monica Puig vio la luz por primera vez en un 27 de septiembre de 1993 en San Juan, Puerto Rico. Comenzó a entrenarse desde los 6 años en el tenis y su carrera despuntó oficialmente a los 14 años en categoría junior. Comenzó acumulando medallas desde muy jovencita, trabajando arduamente, sin cesar. En 2010 ganó la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Mayagüez, en 2011 plata en los Juegos Panamericanos, en 2012 su primer torneo de la Federación Internacional de Tenis en Francia, en 2014 campeona del Torneo de Strasburgo de la Asociación Femenina de Tenis y en 2016 medalla de oro en tenis femenino en las Olimpiadas. De menos a más, así ha ido la carrera de Monica, siempre representando los colores patrios y recordándole a todos que viene de una pequeña isla 100 x 35 en el Caribe, Puerto Rico, también conocida como Isla del Encanto.

Puerto Rico no es un país que sea reconocido como una potencia que produzca tenistas y por lo general no seguimos mucho el tenis. A nivel internacional nos conocen más por nuestros baloncestistas, peloteros y boxeadores. Nuestras tenistas mas conocidas anteriormente fueron Gigi Fernández(que decidió representar a Estados Unidos) y Kristina Brandi. Hasta que llegó una chica prodigiosa llamada Monica Puig y al menos a mí, me hizo cambiar mi visión del tenis, un deporte que no me apasionaba tanto como otros. Comencé a seguirla en sus competencias internacionales, a estar pendiente a sus partidos cuando jugaba por Puerto Rico, a seguirla en sus redes sociales, a dejarle mis pequeñas muestras de apoyo. Todo Puerto Rico vio un potencial enorme en esa chica desde el comienzo de su carrera y con su personalidad humilde y simpática, se ganó el cariño y la bendición de todo un país que comenzó con ella a disfrutar sus logros y su progreso mundial.

Monica llegó a las Olimpiadas con bajas expectativas, el Comité Olímpico ni los expertos vislumbraban que se ganaría una medalla. Ganar medalla en tenis es complicado en un panorama tan competitivo. Compiten 64 tenistas profesionales divididas en cuatro secciones, la sección de Monica tenía a 16 tenistas de la talla de Garbiñe Muguruza y Venus Williams. Las proyecciones de todos era que la ansiada medalla de oro se la disputarían las caballotas del tenis: Serena Williams, Angelique Kerber o Samantha Stosur. Nadie hablaba de Monica, era la #34 del mundo y con un resumé menos extenso que la mayoría de las tenistas con las que tendría que codearse, nadie contaba con ella, a nadie le quitaba el sueño esa joven de 22 años y 5’7″, estatura muy baja en el tenis. La boricua rompió todos los pronósticos y sus deseos de obtener una medalla olímpica fueron mayores que cualquier tropiezo que pudiera presentar en el camino, y tal como David derribó a Goliath, tuvo que acabar con varias gigantes para saborear el oro. En primera ronda, eliminó a la eslovena Polona Hercog(#93), en segunda ronda a la rusa Anastasia Pavlyuchenkova(#19), en tercera ronda sorprendió al mundo entero eliminando a la española y actual campeona del French Open Garbiñe Muguruza(#4), en Cuartos de Final venció a la alemana Laura Siegemund(#32), en Semifinal eliminó a la checa y doble campeona del Wimbledon Petra Kvitova(#14) y ayer 13 de agosto de 2016 completó la histórica gesta de la presea dorada, eliminando a la alemana Angelique Kerber, actual campeona del Australian Open y #2 en el ranking mundial.

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Javier Soriano/AFP/Getty Images

La Isla entera se paró frente a sus televisores y fueron testigos del momento deportivo más grande en la historia de Puerto Rico. Nuestro primer ORO olímpico, al fin podemos exclamar: ¡ORO QUE SABE A ORO!. Mientras Monica abrazaba la monoestrellada y realizaba la magnitud de su logro y mientras yo estaba tirada sobre mi cama bebiéndome las lágrimas de felicidad, escuchaba a mis vecinos gritar de alegría y celebrar juntos en unísono. Ahí entendí aún más la importancia del logro de Monica. No solo fue un logro personal, no solo fue un logro colectivo para Puerto Rico, más allá de eso fue una muestra sólida de unión y armonía, de un país que se encuentra en una difícil posición socioeconómica y que ha sufrido el éxodo de sus habitantes al frío del norte. La proeza de Monica, llenó a todo un país de alegría, felicidad, regocijo, satisfacción y sobretodo esperanza, siendo un ejemplo contundente de perseverancia, superación y tenacidad para nuestros jóvenes y niños, que son el futuro de Puerto Rico.

Gracias Monica, por demostrarnos que los sueños sí se hacen realidad. Gracias Monica, por hacernos creer y sentir el orgullo patrio una vez más. Gracias Monica, por demostrarle al mundo que no hay imposibles, que los números solo números son. Gracias Monica, por burlarte de la prensa internacional(¡saludos a Marca!) de la manera más bonita y elegante. Gracias Monica, por decirle que SÍ a tu país y representar a tu bandera con orgullo, sin la necesidad de traicionar tus colores ni tus valores, sin excusas, sin lamentos. La medalla llegó a la nuestra de manera natural, y son el fruto de muchos años de sacrificio y fuerte trabajo. Una historia de Cenicienta, en la que la nena “fea” se convirtió en cisne y los ojos del mundo estuvieron sobre ella cuando rompió todos los pronósticos y puso al mundo entero a googlear “Puerto Rico”. Gracias Monica por representar la unión latinoamericana, en un deporte que generalmente es dominado por europeos y anglosajones. Gracias Monica porque los ojos del mundo se posaron en Puerto Rico, y de ahora en adelante seguro que cuando viaje y diga que soy de esta islita, ya no solo me dirán “oh yeah Ricky Martin, Marc Anthony, Chayanne!”, también me dirán “oh yeah Monica Puig!”.

Simplemente, gracias Monica. Como amante del deporte, como mujer y sobretodo como puertorriqueña te agradezco que pusieras a sonar La Borinqueña ante millones de personas, que junto a ti sentimos los escalofríos de tu inmortal hazaña. Se que por muchos años más te veremos triunfar, y se que PICA POWER y PUIGNETA, seguirán siendo trending mundial. ¡Que viva Puerto Rico y Monica, nuestra eterna niña de oro, coño!

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Clive Brunskill/Getty Images
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